Claudia Sheinbaum reafirmó que, al igual que cualquier otra, la cuenta destinada a recibir apoyos para Cuba debe ajustarse a la normativa vigente, asegurando que los recursos serán sometidos a un riguroso proceso de revisión. El objetivo, subrayó, es garantizar total transparencia en el manejo de las donaciones, un principio que ha marcado la gestión del gobierno federal en iniciativas similares. La mandataria enfatizó que, más allá de las diferencias políticas o ideológicas, la prioridad es responder a una emergencia humanitaria que afecta a miles de familias en la isla.
La convocatoria para apoyar al pueblo cubano surgió por iniciativa del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien hizo un llamado a la ciudadanía a sumarse con víveres, medicinas y otros donativos. La medida busca aliviar las graves carencias que enfrenta Cuba, agravadas por el bloqueo económico que, según el gobierno mexicano, ha limitado su capacidad para acceder a insumos básicos. Sheinbaum explicó que la solidaridad no es un acto político, sino una respuesta ética ante una crisis que ha dejado a la población sin acceso suficiente a alimentos, combustible y productos esenciales.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México —y ahora figura clave en la sucesión presidencial— detalló que los donativos se canalizarán a través de mecanismos establecidos para evitar irregularidades. “No se trata de un apoyo al gobierno cubano, sino al pueblo que está sufriendo”, aclaró, en un intento por disipar cualquier interpretación que vincule la ayuda con posturas partidistas. La mandataria recordó que México ha mantenido históricamente una relación de hermandad con Cuba, basada en el respeto a la autodeterminación de los pueblos y en la defensa de la soberanía.
La crisis en la isla, según datos de organismos internacionales, ha llevado a niveles críticos de desabasto, con largas filas para conseguir gasolina y anaqueles vacíos en tiendas estatales. El bloqueo económico, vigente desde hace más de seis décadas, ha sido señalado por el gobierno cubano como la principal causa de sus problemas, aunque analistas también apuntan a fallas en la gestión interna. En este contexto, la iniciativa mexicana busca ser un alivio temporal, aunque sus promotores reconocen que no resolverá de fondo las dificultades estructurales de la economía cubana.
Sheinbaum insistió en que la transparencia será la columna vertebral del proceso. Los donativos, ya sean en especie o en efectivo, pasarán por un registro detallado y serán auditados para asegurar que lleguen a quienes más lo necesitan. “No queremos que esto se convierta en un tema de especulación o desconfianza”, advirtió, subrayando que la rendición de cuentas será pública. La mandataria también invitó a empresas y organizaciones civiles a sumarse, destacando que la solidaridad no tiene fronteras cuando se trata de aliviar el sufrimiento humano.
El llamado ha generado reacciones encontradas. Mientras algunos sectores celebran el gesto como un ejemplo de diplomacia humanitaria, otros cuestionan la pertinencia de destinar recursos a un país con un sistema político distinto al mexicano. Sin embargo, Sheinbaum evitó entrar en polémicas y se limitó a reiterar que la ayuda es un acto de humanidad, no de alineación ideológica. “Lo que importa es que los cubanos puedan comer, tener medicinas y combustible para sus actividades diarias”, concluyó, dejando en claro que la prioridad es la gente, no las banderas políticas.
