{"id":2843,"date":"2022-09-13T01:14:09","date_gmt":"2022-09-13T01:14:09","guid":{"rendered":"https:\/\/elolmeca.com.mx\/?p=2843"},"modified":"2022-09-13T01:14:10","modified_gmt":"2022-09-13T01:14:10","slug":"otro-nieto-otro-crimen-el-estrangulador-de-coyoacan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/perfilanalitico.org\/?p=2843","title":{"rendered":"Otro nieto, otro crimen: el Estrangulador de Coyoac\u00e1n"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"948\" height=\"465\" src=\"https:\/\/elolmeca.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/imagen-3.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2844\" srcset=\"https:\/\/perfilanalitico.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/imagen-3.png 948w, https:\/\/perfilanalitico.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/imagen-3-300x147.png 300w, https:\/\/perfilanalitico.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/imagen-3-768x377.png 768w\" sizes=\"(max-width: 948px) 100vw, 948px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>-Soy Carlos. Vengo a matarte.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed se anunci\u00f3 aquel muchacho de 21 a\u00f1os en la alcoba de su abuela, No se llamaba Carlos, sino Jaime, Jaime Antonio Huerdo. Despu\u00e9s explicar\u00eda que su abuela lo llamaba \u201cCarlos\u201d porque \u201cno le gustaba su nombre\u201d. Era uno de los muchos agravios y malos gestos que aquel joven llevaba a\u00f1os acumulando, o al menos le dijo eso a los reporteros de la fuente policiaca, cuando narr\u00f3 c\u00f3mo, para esc\u00e1ndalo del M\u00e9xico de 1971, ahorc\u00f3 a aquella anciana, y, luego, por si lo hab\u00eda escuchado, mat\u00f3 de igual manera a una jovencita de 15 a\u00f1os que ten\u00eda poco de haber entrado a trabajar a aquel hogar.<\/p>\n\n\n\n<p>Histri\u00f3nico, Jaime Antonio pos\u00f3 -para regocijo de los fot\u00f3grafos de la fuente- para mostrar la forma en que hab\u00eda ahorcado a Gracia Cu\u00e9llar de Huerdo, su abuela, que viv\u00eda en el n\u00famero 90 de la calle Presidente Carranza. A las pocas horas de aquel encuentro con la prensa, la ciudad entera ya lo conoc\u00eda como \u201cEl Estrangulador de Coyoac\u00e1n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran tiempos muy dif\u00edciles para ser joven en M\u00e9xico: una prensa sujeta a las presiones del poder, se daba vuelo criminalizando a la juventud. A nadie se le olvidaba la brutal violencia de lo que ya se llamaba \u201cEl Halconazo\u201d, el ataque y la represi\u00f3n del Jueves de Corpus a una manifestaci\u00f3n estudiantil. A nadie se le olvidaba c\u00f3mo el Festival Rock y Ruedas en el poblado mexiquense de Av\u00e1ndaro hab\u00eda sido cronicado por buena parte de los peri\u00f3dicos como una jornada de violencia, libertinaje sexual y drogadicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese esp\u00edritu de criminalizaci\u00f3n no se hab\u00eda desvanecido en noviembre de 1971. Cuando la polic\u00eda captur\u00f3, en Guadalajara, a Jaime Antonio Huerdo, los reporteros de nota roja aprovecharon sus confesiones: era adicto a diversas drogas, y para \u201cdarse valor\u201d para matar a su aborrecida abuela, \u201cse atiz\u00f3\u201d, es decir, fum\u00f3 al menos un cigarro de marihuana.<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, que el Estrangulador de Coyoac\u00e1n entr\u00f3 en aquella misma marejada que se quejaba y atacaba a aquella juventud desorientada, equivocada, degenerada, de la que hab\u00eda tantos en el pa\u00eds. Con decir que, por esos d\u00edas, circul\u00f3 una nota period\u00edstica que aseguraba que los j\u00f3venes hippies, debido a sus h\u00e1bitos de vida, pod\u00edan generar hepatitis y contagiar a todo aquel que se les acercara.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">UN MUCHACHO ATORMENTADO<\/h2>\n\n\n\n<p>Jaime Antonio, seg\u00fan confesi\u00f3n propia, s\u00ed consum\u00eda drogas. En aquella larga comparecencia ante la prensa, empez\u00f3 a quejarse, a echar fuera la gran cantidad de rencores y malos ratos que hab\u00eda experimentado en sus 21 a\u00f1os, y que atribu\u00eda, en gran parte, a la abuela que hab\u00eda asesinado.<\/p>\n\n\n\n<p>La capital estaba conmocionada desde el primer d\u00eda de noviembre: el D\u00eda de Muertos llegaba con la noticia del hallazgo de dos cad\u00e1veres en la casa de Presidente Carranza. Una mujer mayor, ahorcada con extrema violencia en su lecho. En la habitaci\u00f3n de servicio, la muchachita de quince a\u00f1os, asesinada de la misma forma.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la polic\u00eda anunci\u00f3 que el responsable hab\u00eda sido detenido en Guadalajara el d\u00eda 2 de noviembre, la madeja de aquella oscura historia empez\u00f3 a desenredarse. Mucho odio, muchas tensiones y agravios familiares estaban detr\u00e1s del doble asesinato.<\/p>\n\n\n\n<p>Localizado en un hotel de segunda, cerca de la Central Camionera de Guadalajara, Jaime Antonio no estaba solo, y acaso por esa raz\u00f3n no opuso resistencia. Lo acompa\u00f1aba una muchacha de su misma edad, Mar\u00eda Luisa Hern\u00e1ndez, su esposa. Se hab\u00edan casado la semana anterior. Naturalmente, la chica fue interrogada a los peri\u00f3dicos les pareci\u00f3 nota importante hacer notar que Mar\u00eda Luisa pertenec\u00eda tambi\u00e9n a la juventud descarriada, pues declar\u00f3 que tambi\u00e9n consum\u00eda drogas diversas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al revisar las maletas de aquella pareja, la polic\u00eda encontr\u00f3 dos abrigos, una estola de mink, figuras de porcelana, 2 m\u00e1quinas sumadoras, una m\u00e1quina de escribir, un radiotransoc\u00e9anico, 2 relojes, una esclava con el nombre de Gracia, joyas diversas.<\/p>\n\n\n\n<p>Avanzaron las indagaciones. Los muchachos hab\u00edan vendido algunas cosas sacadas de la casa de la abuela, para tener manera de escapar de la ciudad de M\u00e9xico. Fue Mar\u00eda Luisa quien vendi\u00f3 centenarios y monedas ol\u00edmpicas, y que por ellas obtuvo una suma bastante considerable, 20 mil pesos. Hab\u00edan huido en el auto de la abuela, que pudieron sacar de la casa de Coyoac\u00e1n porque, por instrucciones de la anciana, el auto siempre ten\u00eda las llaves puestas. Jaime Antonio logr\u00f3 venderlo en 5 mil pesos, sin las placas de circulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">EL ASESINATO<\/h2>\n\n\n\n<p>La noche del 31 de octubre, Jaime salt\u00f3 la reja del jard\u00edn. Unas llaves pegadas a la cerradura de la casa de la abuela le permitieron penetrar. No hab\u00eda dudas. De inmediato se dirigi\u00f3 al primer piso, donde dorm\u00eda su abuela Gracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la anciana despert\u00f3. Para la tormenta que bull\u00eda en el alma del muchacho, aquella circunstancia se volvi\u00f3 una oportunidad de oro: la abuela sabr\u00eda que iba a morir y qui\u00e9n ser\u00eda su asesino.<\/p>\n\n\n\n<p>-Soy Carlos, vengo a matarte.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1No me mates! \u00a1Te doy lo que quieras! \u00a1Su\u00e9ltame! \u00a1Su\u00e9ltame!<\/p>\n\n\n\n<p>La anciana grit\u00f3, intent\u00f3 defenderse. Intent\u00f3 golpear al muchacho, pero Jaime, joven y fuerte, la control\u00f3 y le coloc\u00f3 en el cuello un mecate. Ciego de rabia, empez\u00f3 a apretar, hasta que la abuela Gracia dej\u00f3 de respirar. Dentro de su ira desbocada, Jaime entendi\u00f3 que, si estaban en casa las sirvientas, seguramente habr\u00edan escuchado gritar a la abuela. Su razonamiento fue sencillo: no pod\u00eda dejar testigos. Ellas tambi\u00e9n iban a morir.<\/p>\n\n\n\n<p>Se movi\u00f3 al cuarto de servicio. Solamente estaba la jovencita Mar\u00eda Luisa S\u00e1nchez, quien tambi\u00e9n intent\u00f3 escapar del ataque de Jaime. Quiso engatusar a la muchacha; le pidi\u00f3 que le dejara colgarle del cuello \u201cun mensaje parea su abuela\u201d. Mar\u00eda Luisa, que hab\u00eda escuchado los gritos, se neg\u00f3 a cooperar. Forcejearon. Jaime Antonio logr\u00f3 ponerle al cuello otro mecate. Sin vacilaci\u00f3n tambi\u00e9n la ahorc\u00f3. Despu\u00e9s el forense reportar\u00eda que a la muchachita la hab\u00eda asesinado con mayor fuerza que la aplicada con la abuela.<\/p>\n\n\n\n<p>No, no pensaba robarse nada de la casa, dijo. Solamente es que odiaba a la abuela Gracia; la odiaba desde ni\u00f1o. Ella lo trataba mal, dec\u00eda que no era su nieto. Incluso, le puso un apodo que Jaime detestaba con toda el alma: lo llamaba \u201cEl Tutifrutti\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas esas deudas pendientes, se las cobr\u00f3 de golpe, con un mecate.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA CONCIENCIA DEL CRIMEN, EL ESCAPE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, Jaime Antonio Huerdo pretend\u00eda cometer dos homicidios esa noche, pero las cosas no salieron como lo plane\u00f3. Desde luego, la v\u00edctima principal era la abuela Gracia, pero su otro objetivo era su t\u00edo Enrique, que viv\u00eda en la misma casa, y que no era querido por el resto de la familia, \u201cporque no hac\u00eda nada\u201d, sino administrar los bienes y la fortuna de la abuela, que se calculaban en seis o siete millones de pesos.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, al recobrar un poco de calma, concluy\u00f3 que deber\u00eda llevarse algunas cosas para vender y poder escapar. Por eso procedi\u00f3 a llevarse lo que crey\u00f3 ser\u00eda m\u00e1s sencillo de vender, y, naturalmente, el auto.<\/p>\n\n\n\n<p>Con aquella narraci\u00f3n, los reporteros de nota roja ten\u00edan m\u00e1s que suficiente para publicar una nota impactante, pero siguieron preguntando. As\u00ed averiguaron que Jaime consum\u00eda, adem\u00e1s de marihuana, LSD y se inyectaba morfina. Las adicciones del asesino se volvieron un titular destacado, y m\u00e1s cuando el asesino, excitado por su presentaci\u00f3n ante la prensa, revel\u00f3 que \u00e9l hab\u00eda iniciado a su joven esposa en el consumo de drogas.<\/p>\n\n\n\n<p>Locuaz, Jaime Antonio no pod\u00eda parar de hablar. Volvi\u00f3 sobre las ofensas de su abuela. Ella aseguraba que el muchacho no era su nieto, que su hijo, Luis Huerdo Cu\u00e9llar, no era su verdadero padre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY el t\u00edo Enrique? Se hab\u00eda salvado porque se hab\u00eda ido de vacaciones a Acapulco con otros sobrinos. Jaime pensaba atormentarlo antes de matarlo, para que a nadie en la familia se le olvidara que \u00e9l y s\u00f3lo \u00e9l hab\u00eda hecho pagar a la abuela y al t\u00edo, el desprecio que le ten\u00edan. Por todos aquellos a\u00f1os de insultos, asegur\u00f3, es que \u00e9l \u201cera un don nadie\u201d, que nada bueno o importante hab\u00eda hecho en la vida, porque la familia le hac\u00eda menos, y por eso no hab\u00eda podido hacer estudios universitarios. Adem\u00e1s, la abuela y el t\u00edo siempre hablaban mal de su madre, que viv\u00eda en Veracruz con cinco medio hermanos del muchacho.<\/p>\n\n\n\n<p>Frases as\u00ed encantaron a los reporteros sensacionalistas. Jaime Antonio era alto, fornido. La prensa lo retrat\u00f3 a la moda de la \u00e9poca: su\u00e9ter cuello de tortuga, saco Mao, gre\u00f1a. Un joven descarriado, nada menos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hab\u00eda detonado esa ira, ese rencor acumulado? En Guadalajara, Jaime hab\u00eda peleado con un primo de su esposa. Mientras se calmaban los \u00e1nimos, ella sugiri\u00f3 que ser\u00eda bueno un viaje a la capital. Pero todo el camino, el muchacho iba rumiando la mala suerte, los rencores, las ofensas de la familia paterna. Y la abuela, la abuela por encima de todo, siempre hablando mal de \u00e9l, siempre minimiz\u00e1ndolo, siempre despreci\u00e1ndolo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los reporteros lo describieron como exaltado, con los ojos brillantes, cuando narr\u00f3 el crimen. Les dijo que \u201cse sent\u00eda liberado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La condena ser\u00eda larga. Su esposa le declar\u00f3 a los peri\u00f3dicos que lo esperar\u00eda, aunque le colgaran 40 a\u00f1os de prisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No hubo necesidad, porque a los pocos d\u00edas, Jaime Antonio Huerdo logr\u00f3 escapar de la c\u00e1rcel de Coyoac\u00e1n. Se dijo que alg\u00fan pariente hab\u00eda sobornado a los custodios. El joven descarriado desapareci\u00f3, y nadie supo m\u00e1s de \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Soy Carlos. Vengo a matarte. As\u00ed se anunci\u00f3 aquel muchacho de 21 a\u00f1os en la alcoba de su abuela, No se llamaba Carlos, sino Jaime, Jaime Antonio Huerdo. Despu\u00e9s explicar\u00eda que su abuela lo llamaba \u201cCarlos\u201d porque \u201cno le gustaba su nombre\u201d. 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